martes, 14 de enero de 2014

Reporte nocturno

Mi nombre es Francalaxia, yo soy una de las que ama la raza humana como afirmó el capitán Ego. Me incorporé a la misión por la curiosidad tan grande que me causaban los humanos. Viven solos, dentro de un pequeño mundo dividido por fronteras que ellos mismos han establecido. Son tan pocos a comparación de nosotros, que aún no puedo comprender por qué no han logrado un estado de igualdad en su sociedad. Veo tanta riqueza y a la vez tanta miseria entre los pocos kilómetros que los separan, que me pregunto si estarán consientes del sufrimiento que hay entre ellos. Lo dudo, nadie con un corazón compasivo sería capaz de destruir a sus semejantes. ¿O es acaso que en este planeta sí?

Fascinante, esa es la única palabra que encuentro para describirlos, no por sus cualidades, sino por el camino que les queda por delante. Son como recién nacidos conociendo una milésima parte de lo que es la vida, y aún así se creen superiores a cualquier otra especie. Dudan, afirman, se niegan y a ratos se aceptan. La inestabilidad de sus pensamientos llena el universo de planes inconclusos. ¿cuánto tiempo humano tendrá que pasar para que sus avances tecnológicos les permitan conocernos?

Confío en que la visita al planeta Tierra puede ser segura, por lo menos para algunos de nosotros. Tal vez no parezca muy alentadora la historia del teniente Laurilsulfato de Amonio, sólo pido un poco de compasión ante la ignorancia de aquellos humanos que con sus estrepitosos gritos de guerra causaron el sufrimiento de tres soldados.

Sigo reportando desde la unidad de comunicación e investigación.

Francalaxia.

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