miércoles, 8 de enero de 2014

Reporte del teniente Laurilsulfato de Amonio.


Hoy tuvimos nuestra primera misión, creo poder calificarla de heroica. El planeta es rico en tesoros, sacar provecho de ellos dará gran gloria a nuestra querida NGC 4438 y a nuestro sublime soberano Florco Parfilepo, pero debemos operar con cuidado pues no estuvimos exentos de peligros, descubrimos con horror que la atmósfera es sumamente hostil a nuestra constitución.
            Baje con un piquete de soldados a un lugar que nuestro detector marco como alto en materia zorpileica y que se encontraba identificado con una grafía exterior que nuestro criptólogo ha interpretado como Burger King. En el lugar había una guardia custodia; tuvimos suerte de hallarlos comiendo, los sometimos inmediatamente con una acción sorpresiva y reducimos a cenizas a uno de ellos para que vieran de qué iba la cosa. En el interior había una sección separada, la guardia élite, acuartelados dentro de una especie de caja de cristal con túneles de colores y otros dispositivos llamativos; en esos instantes estaban en adiestramiento, alzaban ruidos agudos y desafiantes, envié a varios de mis soldados para someterlos pero perdí a tres de los mas bravos pues aquella raza de hombres temibles les quitaron los cascos y vimos cómo sus cabezas se inflamaron y estallaron al contacto con la atmósfera. Los seres entonces lanzaron un grito ¡caramelo, caramelo, palomitas de maíz! que suponemos es un código de ataque y saltaron encima de ellos, vimos con horror como los devoraban, fue una escena espantosa, la misión estuvo a punto de perderse, apenas si pudimos bloquearles el paso tapando la salida de la caja de cristal para evitar otro encuentro y apresuramos la operación pues aquella carnicería les infundio un frenesí inaudito ¡caramelo, caramelo! gritaban mientras mis soldados temblaban sobrecogidos. El detector señalo el lugar donde se encontraba contenido el botín, dos botes en medio del lugar protegidos por una cubierta de madera, sacamos dos grandes bolsas de plástico negras con el tesoro y salimos presurosos para escapar a la nave mientras veíamos como la guardia élite trataba de forzar la puerta. El material encontrado es de primera calidad, la perdida de tres de mis soldados no fue en vano, gloria a ellos que afrontaron con valor su destino.
Anexo:
Altísimo capitán, solicito lavado de cerebro para varios de mis combatientes pues lo experiencia de la refriega los ha trastornado a tal punto que se despiertan a media noche entre sudores gritando ¡caramelo! y tienen que ser sometidos con sedantes.

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